Saber utilizar herramientas digitales no equivale necesariamente a saber enseñar con ellas. Y menos aún a preparar a los estudiantes para desenvolverse en profesiones donde las tecnologías, las formas de colaboración y las competencias laborales evolucionan constantemente. Esta distinción resulta especialmente importante en la Formación Profesional, donde el aprendizaje debe conectar con situaciones reales de trabajo y responder a perfiles de alumnado muy diversos.
El artículo «Conectando competencias digitales y sociales en un marco flexible y adaptativo para docentes de Formación Profesional», publicado en RIED – Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, por María José Hernández Serrano, Noelia Morales Romo, Víctor Gago Rivas y Carmen García Gutiérrez, plantea precisamente la necesidad de superar una concepción exclusivamente tecnológica de la competencia digital docente. Su propuesta parte de una idea fundamental: la transformación digital de la enseñanza requiere integrar las capacidades tecnológicas con las habilidades sociales, creativas y profesionales que permiten aprovecharlas.
Para explorar esta integración, los investigadores desarrollaron FLEXI-COMP, un marco de 26 competencias organizadas en ocho áreas: cinco relacionadas con la competencia digital docente y tres centradas en la inteligencia colaborativa, la preparación para el empleo y la creatividad. A partir de este marco diseñaron un curso en línea flexible, basado en microaprendizaje, actividades prácticas, colaboración y gamificación, en el que participaron 171 docentes españoles de Formación Profesional. La comparación de sus valoraciones antes y después de la formación mostró mejoras estadísticamente significativas en las ocho áreas, especialmente en evaluación digital, enseñanza y creatividad.
También se redujo la distancia percibida entre conocer una competencia y sentirse capaz de aplicarla, salvo en el área de creatividad, donde esa reducción no resultó significativa. La utilidad del curso recibió valoraciones elevadas, con puntuaciones entre 4,12 y 4,24 sobre 5. Un resultado particularmente interesante fue que los docentes de mayor edad necesitaron más tiempo para completar la formación, aunque no mostraron diferencias significativas en su valoración de la utilidad de los aprendizajes.
El estudio invita a reconsiderar tanto qué competencias necesita el profesorado como la manera de desarrollarlas. Frente a los marcos uniformes, que establecen itinerarios similares para profesionales con necesidades muy diferentes, FLEXI-COMP propone una formación adaptable, vinculada a problemas concretos del aula y del entorno laboral. Incorporar capacidades para gestionar conflictos, descubrir talentos poco visibles, fomentar la creatividad o facilitar la inserción profesional amplía el significado de la competencia digital y lo aproxima a las exigencias reales de la Formación Profesional.
Aunque la investigación se apoya principalmente en autopercepciones y no permite comprobar directamente las mejoras en el desempeño docente, sus resultados respaldan el interés de combinar conocimientos tecnológicos y socioprofesionales en la formación permanente. La cuestión de fondo no es únicamente qué tecnologías debe dominar el profesorado, sino qué debe ser capaz de hacer con ellas para desarrollar el potencial de sus estudiantes.
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Cómo citar: Hernández Serrano, M. J., Morales Romo, N., Gago Rivas, V., & García Gutiérrez, C. (2025). Conectando competencias digitales y sociales en un marco flexible y adaptativo para docentes de Formación Profesional. RIED-Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 28(1), 323–346. https://doi.org/10.5944/ried.28.1.41470
