Publicar una investigación en redes sociales no equivale a divulgarla. Entre trasladar un título académico a LinkedIn y construir un mensaje comprensible, riguroso y relevante para públicos distintos hay un conjunto de decisiones sobre lenguaje, formatos, fuentes, ética, interacción y diseño.
El artículo de Dieter Reynaldo Fuentes Cancell, Odiel Estrada-Molina y Mónica Gutiérrez-Ortega parte de esta diferencia para abordar una competencia todavía poco delimitada en la formación universitaria: la capacidad del profesorado para comunicar conocimiento científico en redes digitales con criterio mediático, y no solo con destreza tecnológica.
La investigación propone dos instrumentos de evaluación: uno dedicado al uso general de las redes sociales y otro adaptado específicamente a LinkedIn. Ambos articulan el Marco de Referencia de la Competencia Digital Docente con un modelo de alfabetización mediática que incorpora seis ámbitos: lenguaje, tecnología, interacción, producción y difusión, ideología y valores, y estética.
La validación inicial, realizada mediante revisión teórica, juicio de treinta especialistas y análisis factorial exploratorio, ofrece resultados elevados de fiabilidad. Al mismo tiempo, la agrupación empírica de algunas dimensiones muestra algo relevante: en la práctica, producir contenidos, manejar las funciones de una plataforma e interactuar con sus comunidades no son actividades separadas, sino partes de una misma operación comunicativa.
El interés del trabajo no reside únicamente en disponer de nuevas escalas. Su aportación más fértil consiste en convertir la divulgación digital en un ámbito susceptible de diagnóstico, formación y reconocimiento institucional. Las universidades podrían utilizar estos instrumentos para detectar necesidades del profesorado, diseñar itinerarios formativos y revisar qué valor conceden a la transferencia de conocimiento fuera de las publicaciones académicas.
La evidencia obtenida es todavía preliminar y deberá contrastarse con muestras más amplias, pero permite plantear una cuestión difícil de eludir: si la ciencia abierta exige que el conocimiento circule, también exige aprender a comunicarlo sin trivializarlo, verificarlo antes de compartirlo y adaptarlo sin perder precisión.
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Cómo citar: Fuentes Cancell, D. R., Estrada Molina, O., & Gutiérrez Ortega, M. (2026). Docentes y divulgación científica en redes sociales: desarrollo y validación inicial de instrumentos de evaluación. RIED-Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 29(1), 133–159. https://doi.org/10.5944/ried.45461





















