Los mapas cognitivos permiten representar no solo qué sabe una persona, sino también cómo relaciona, organiza y jerarquiza sus conocimientos. El estudio de Alba Guiral y Manoli Pifarré explora este potencial en la formación inicial del profesorado mediante una experiencia de aprendizaje científico mediada por tecnología.
Participaron 47 estudiantes del grado de Educación Primaria de la Universidad de Lleida, que trabajaron en pequeños grupos durante 25 horas para resolver un reto sociocientífico relacionado con la potabilidad y la gestión del agua. En un entorno digital colaborativo fueron construyendo mapas que hacían visibles conceptos, relaciones y distintas fases de la indagación científica. Antes y después de la experiencia elaboraron además, individualmente y en papel, un mapa sobre la potabilidad del agua, lo que permitió analizar la evolución tanto de sus conocimientos científicos como de su manera de representarlos.
Los resultados muestran cambios claros entre ambos momentos. Al comienzo, la mayoría de los estudiantes presentaba conocimientos poco elaborados y tendía a representar las ideas como hechos aislados o mediante relaciones sencillas. Después de la experiencia aumentó significativamente el nivel de explicación científica: casi nueve de cada diez estudiantes fueron capaces de desarrollar al menos explicaciones parciales de los conceptos evaluados. También se enriqueció la estructura de los mapas.
Las representaciones finales incorporaron más relaciones, jerarquías y agrupaciones entre conceptos, y aumentó el uso de estructuras en red, asociadas a una organización más compleja del conocimiento. Resulta especialmente interesante que estas diferencias aparecieran en mapas individuales realizados sin tecnología, lo que sugiere que algunas de las formas de organizar y representar el conocimiento practicadas durante la experiencia colaborativa pudieron transferirse posteriormente al trabajo individual.
El interés del estudio trasciende así la utilización de una herramienta digital concreta. La tecnología sirve aquí para hacer visible el razonamiento, sostener la discusión entre estudiantes y ayudar a representar un proceso de indagación sobre un problema científico complejo. Los mapas cognitivos muestran además un potencial relevante como instrumento de evaluación: permiten observar no solo los conceptos que conoce el estudiante, sino también cómo los integra, jerarquiza y relaciona.
Al tratarse de un estudio de caso con 47 participantes y sin un grupo de comparación, sus resultados deben interpretarse dentro de ese contexto, y las propias autoras plantean ampliar la investigación a otros grupos y situaciones. Con esa cautela, el trabajo ofrece una idea valiosa para la formación docente: las tecnologías educativas pueden contribuir al aprendizaje cuando ayudan a los estudiantes a hacer explícitas, discutir y reorganizar las relaciones que construyen entre las ideas.
---
Cómo citar: Guiral Herrera, A., & Pifarré Turmo, M. (2023). Los mapas cognitivos digitales para la construcción de conocimiento científico en la formación inicial del profesorado. RIED-Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 26(2), 89–109. https://doi.org/10.5944/ried.26.2.36067









