Más de 170.000 profesores de España y Portugal respondieron un mismo cuestionario sobre su manejo de las tecnologías digitales en el aula. El resultado es el mayor estudio comparativo realizado hasta la fecha en la Península Ibérica sobre competencia digital docente, y sus conclusiones ofrecen un retrato detallado, y en algunos aspectos preocupante, del estado real de la formación tecnológica del profesorado de enseñanza obligatoria.
El instrumento utilizado fue el DigCompEdu Check-In, una herramienta desarrollada por la Comisión Europea que evalúa seis grandes áreas: desde el compromiso profesional con lo digital hasta la capacidad de enseñar a los propios alumnos a usar la tecnología de forma crítica y responsable.
Los datos revelan que la mayoría del profesorado en ambos países se sitúa en un nivel intermedio de competencia digital, los llamados niveles B1 y B2, lo que equivale a un uso funcional pero no avanzado de las herramientas digitales.
Los docentes portugueses obtuvieron puntuaciones ligeramente superiores a los españoles en casi todas las dimensiones analizadas, aunque ambos coinciden en el mismo punto débil: la capacidad para desarrollar competencias digitales en sus estudiantes (alfabetización crítica, seguridad en línea, resolución de problemas) es el área con las puntuaciones más bajas. Dicho de otro modo, muchos profesores saben usar la tecnología para sí mismos, pero tienen más dificultades para enseñar a sus alumnos a usarla bien.
El estudio también identifica qué factores influyen en el nivel de competencia digital de un docente: el género, la edad, el nivel educativo en el que se trabaja y los años de experiencia son variables con peso estadístico significativo. Los profesores más jóvenes tienden a mostrar mayor soltura digital, mientras que los docentes con más años de carrera pueden necesitar apoyos más específicos.
Ante este panorama, los autores subrayan que no basta con ofrecer formación genérica: los programas de capacitación deben adaptarse a los perfiles reales del profesorado y fomentar espacios de colaboración donde compartir experiencias y buenas prácticas. La competencia digital docente no es un problema técnico; es, sobre todo, un reto pedagógico y de política educativa.
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Cómo citar: Palacios-Rodríguez, A., Llorente-Cejudo, C., Lucas, M., & Bem-haja, P. (2025). Macroevaluación de la competencia digital docente. Estudio DigCompEdu en España y Portugal. RIED-Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 28(1), 177–196. https://doi.org/10.5944/ried.28.1.41379









