En los entornos virtuales de aprendizaje, el feedback no debería entenderse como una simple corrección al final de una tarea, sino como una oportunidad para pensar, revisar y mejorar. El artículo de Rosa M. Mayordomo Saiz, Anna Espasa Roca, Teresa Guasch Pascual y Montserrat Martínez Melo aborda precisamente esta cuestión: qué condiciones favorecen que el estudiantado se implique cognitivamente con el feedback recibido.
En un contexto educativo cada vez más mediado por plataformas digitales, el estudio pone el foco en un aspecto clave: no basta con ofrecer feedback online; es necesario diseñar situaciones que ayuden al alumnado a leerlo, comprenderlo, interpretarlo y utilizarlo para regular su propio aprendizaje.
La investigación analiza la relación entre orientación motivacional, creencias de control sobre el aprendizaje, autoeficacia y expectativas de éxito con la implicación cognitiva del estudiantado. A través de un cuasi-experimento en una universidad totalmente en línea, las autoras comparan a estudiantes que reciben feedback durante el proceso de elaboración de una actividad y pueden reelaborarla, con otros que solo reciben feedback al final.
Los resultados muestran que la orientación motivacional no genera diferencias significativas, en parte porque todo el alumnado presenta una alta orientación hacia el aprendizaje. Sin embargo, las creencias sobre el control del propio aprendizaje, la autoeficacia y las expectativas de éxito sí influyen en cómo los estudiantes se relacionan con el feedback final, especialmente cuando este llega tarde y no existen oportunidades de reelaboración.
El aporte más relevante del artículo es mostrar que el diseño tecnopedagógico puede mediar estas diferencias individuales. Cuando el feedback se ofrece durante el proceso y se acompaña de la posibilidad de revisar la tarea, los estudiantes se implican más: se esfuerzan por comprenderlo, identifican mejor los aspectos positivos y mejorables, y lo usan para planificar y regular su aprendizaje. Esta conclusión resulta especialmente valiosa para la educación online, donde la comunicación suele ser asincrónica y escrita.
Más que pensar el feedback como una información que el docente entrega, el artículo invita a concebirlo como parte de una experiencia de aprendizaje cuidadosamente diseñada, en la que el estudiante asume un papel activo, reflexivo y progresivamente autónomo.
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Cómo citar: Mayordomo Saiz, R. M., Espasa Roca, A., Guasch Pascual, T., & Martínez-Melo, M. (2023). Orientación motivacional, autoeficacia y expectativas: la implicación cognitiva con el feedback en entornos virtuales. RIED-Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 26(2), 135–154. https://doi.org/10.5944/ried.26.2.36242









