189.414 publicaciones sobre gamificación y educación en 2022 funcionan, en este estudio, como un gran “termómetro” del entusiasmo docente en redes sociales. Barroso Moreno, Mendoza Carretero, Sáenz-Rico de Santiago y Rayón Rumayor convierten el ruido digital en objeto de análisis y se preguntan qué comportamientos, perfiles e intereses se esconden detrás de los contenidos más visibles en Twitter, Instagram y TikTok.
El artículo, así, desplaza el foco desde la gamificación “en el aula” hacia la gamificación “en circulación”, allí donde se construyen tendencias, repertorios de materiales y discursos sobre lo innovador.
La metodología es deliberadamente “de datos”: web scraping para Instagram y TikTok, API de Twitter y una infraestructura de gestión/visualización apoyada en Azure, SQL y Power BI. Con esa base, el trabajo combina mirada macro (volumetrías, ratios de “likes”, sentimiento) con una microlectura estratégica: analiza manualmente las 100 publicaciones más virales de cada red.
Los hallazgos dibujan una ecología diferenciada: Twitter concentra cantidad y mayor polarización; Instagram aparece como escaparate preferente para compartir recursos (especialmente en Primaria); TikTok muestra menos volumen, pero una viralidad extrema por publicación. En el plano social, el profesorado es protagonista y emergen patrones de género: los hombres tienden a acumular más seguidores y actividad, mientras que las mujeres obtienen mayor apoyo medido en “likes”, una asimetría relevante para entender visibilidad y reconocimiento profesional en la economía de la atención.
La conclusión más sugerente va más allá de “las redes difunden gamificación”: las redes están moldeando qué se entiende por gamificar y cómo se traduce al currículum. El artículo muestra que predomina el intercambio de materiales (muchas veces en formatos prescriptivos y atractivos) sobre las publicaciones problematizadoras, y advierte un doble filo: por un lado, docentes como agentes emergentes de diseño y mediación entre currículo y práctica; por otro, la presión de lo viral y la mercantilización, minoritaria pero presente, que puede empujar hacia productos estéticamente llamativos sin suficiente sostén didáctico.
En suma, el “poder del dato” no solo retrata tendencias: abre una agenda crítica sobre quién define la innovación, qué pedagogías viajan mejor en redes y qué riesgos aparecen cuando la gamificación se convierte en contenido optimizado para el feed.
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Cómo citar: Barroso Moreno, C., Mendoza Carretero, M. R., Sáenz-Rico de Santiago , B., & Rayón Rumayor, L. (2024). Gamificación-educación: el poder del dato. El profesorado en las redes sociales. RIED-Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 27(1), 373–396. https://doi.org/10.5944/ried.27.1.37648
