Este artículo de Ortuño Meseguer y Serrano aborda un punto clave en la agenda educativa actual: el pensamiento computacional (PC) en Primaria no puede crecer al ritmo de las políticas si la formación docente y las estrategias de aula siguen siendo difusas.
Para ordenar ese panorama, realizan una revisión sistemática centrada en dos frentes: cómo se está implementando el PC entre los 6 y 12 años y qué rasgos tienen (cuando existen) los programas de formación del profesorado. El trabajo se apoya en un protocolo riguroso (PRISMA, Kitchenham & Charters), rastrea 428 estudios en Scopus y WoS y, tras criterios de elegibilidad y evaluación de calidad, consolida 24 estudios empíricos (2006–2023) como base de evidencia.
Los resultados dibujan una escena reconocible: mucha implementación, pero con sesgos y vacíos. Predominan experiencias en 3.º a 6.º de Primaria, mientras que los primeros cursos aparecen poco, justo donde tendría sentido una introducción gradual. En términos de enfoques, manda lo “enchufado”: robótica y programación visual por bloques (Scratch y similares), con estrategias recurrentes de aprendizaje práctico, colaborativo, andamiaje y retos/problemas.
En cambio, las actividades desconectadas (unplugged), valiosas por accesibilidad y por centrarse en procesos de pensamiento, se usan poco. Además, la evaluación sigue siendo un cuello de botella: se recurre con frecuencia a pruebas tipo Bebras y a instrumentos diversos, pero la revisión subraya que muchas medidas terminan capturando más “habilidad de programar” que el desarrollo amplio de componentes del PC, lo que refuerza la recomendación de combinar evaluaciones para cubrir dimensiones distintas.
De los 24 estudios, solo seis tratan explícitamente programas formativos, y la mayoría son de formación permanente (docentes en servicio), con escasa presencia de la formación inicial, justo donde se podría construir base pedagógica y conceptual antes de llegar al aula. Aun cuando las experiencias formativas aumentan confianza y capacidades, suelen centrarse en lo técnico (programación/robótica) y menos en criterios didácticos, integración curricular e inclusión de unplugged como paso previo.
El artículo concluye con un mensaje claro: si se quiere una integración sostenible del PC en Primaria, hace falta que las Facultades de Educación lideren el diseño y evaluación de programas formativos, y que el PC deje de ser “hacer robots” para convertirse en pedagogía sólida, interdisciplinar y evaluable, especialmente en los primeros cursos.
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Cómo citar: Ortuño Meseguer, G. ., & Serrano, J. L. (2024). Implementación y formación del profesorado de educación primaria en pensamiento computacional: una revisión sistemática. RIED-Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 27(1), 255–287. https://doi.org/10.5944/ried.27.1.37572
